Tipos de backlinks explicados sin humo

Tipos de backlinks explicados sin humo

Hace unos meses, un cliente nos pasó una auditoría que le había hecho otra agencia. Veinticinco páginas de PDF clasificando sus backlinks en quince categorías distintas. Editoriales, de comentario, de foro, de perfil, de directorio, contextuales, de imagen, de footer, de sidebar… La lista parecía interminable. Y al final del documento, una conclusión que no servía absolutamente para nada.

Lo que descubrimos al revisar ese informe es algo que llevamos viendo años en este sector: la mayoría de clasificaciones que circulan por ahí están construidas para inflar contenido, no para explicar los tipos de backlinks bien explicados ni cómo funciona realmente la mecánica de los enlaces. Y eso tiene un precio.

En las próximas líneas vamos a hacer algo distinto. Vamos a reducir todo el ruido a las cuatro variables que sí importan, y a explicar por qué el 80% de las taxonomías que verás en otras guías son, básicamente, decoración.

El problema con las listas de 15 tipos que circulan por ahí

Si has buscado información sobre esto antes, te habrás topado con artículos que listan diez, quince o incluso veinte categorías. Enlaces de foro, de blog, de comentario, de wiki, de podcast, de PDF, de imagen alt… ¿Y qué? La pregunta que nadie responde es esta: ¿qué hace Google con esa información?

La respuesta corta es que Google no clasifica los enlaces así. Las taxonomías de quince categorías sirven para que un artículo llegue a las 3.000 palabras, no para explicar el algoritmo. Y aquí está el quid: el motor evalúa vínculos por cuatro variables reales, no por la etiqueta con la que un blogger decidió bautizarlos en 2017.

¿Por qué entonces se siguen publicando esas listas? Porque son fáciles de redactar. Porque generan tráfico orgánico de gente buscando «tipos de enlaces». Y porque nadie se molesta en cuestionarlas. Total, que el ruido se perpetúa.

Qué es realmente un enlace entrante (y qué no lo es)

Un enlace entrante es una etiqueta HTML <a href="..."> publicada en un dominio distinto al tuyo que apunta hacia una URL de tu sitio. Eso es todo. Si no hay <a href>, no hay vínculo computable. Hay mención, hay cita, pero no hay enlace en sentido técnico, y eso cambia por completo cómo lo procesa el motor.

Esto tiene consecuencias prácticas. Cuando un periódico te menciona en un artículo sin enlazarte, eso no es un backlink, aunque mucha gente lo cuente como tal. Es una mención de marca, que también tiene valor (Google lleva años patentando sistemas para identificarlas), pero opera por un mecanismo distinto.

La segunda confusión habitual: los redireccionamientos en JavaScript que parecen vínculos. Si el HTML servido al crawler no contiene la etiqueta <a> con su href, el rastreador puede no procesarlo como tal. Y por eso, en las auditorías de cliente, lo primero que revisamos es si los supuestos enlaces externos son reales o disfraces de JavaScript que el bot ni siquiera ve.

El mecanismo del atributo rel: dofollow, nofollow, sponsored, ugc

Aquí empieza la parte que sí importa. El atributo rel es la única señal que el dueño de la página emisora puede dar al motor sobre cómo debe tratar ese vínculo. Y desde 2019, Google amplió las opciones disponibles.

Dofollow (la ausencia es la regla)

«Dofollow» técnicamente no existe como atributo. Es la denominación coloquial para los enlaces que no llevan ningún rel que restrinja su seguimiento. Si la etiqueta es simplemente <a href="...">texto</a>, el motor lo procesa como una recomendación editorial completa: rastrea, valora y transmite señales de autoridad.

Son los que todo el mundo persigue. Y son, también, los más raros en perfiles naturales. Un dato que nos sorprendió cuando revisamos a fondo el perfil de un cliente del sector financiero: solo el 34% de sus vínculos entrantes orgánicos eran de este tipo. El resto venían marcados de algún modo.

Nofollow (la herramienta histórica)

Introducido en 2005 para combatir el spam de comentarios. Durante quince años funcionó como una directiva: «no sigas este enlace, no le transmitas autoridad». Sencillo.

En 2019 Google cambió las reglas. Lo convirtió en una pista, no una directiva. Es decir: el motor puede decidir tenerlo en cuenta si le parece relevante. ¿Funciona ese cambio en la práctica? Nadie lo sabe con certeza. Lo que sí sabemos es que un perfil con un porcentaje altísimo de vínculos sin restricción es estadísticamente sospechoso.

Código HTML mostrando atributo rel en enlaces externos

Estos dos atributos llegaron en septiembre de 2019. rel="sponsored" identifica vínculos pagados o de afiliación. rel="ugc" (User-Generated Content) marca los que provienen de contenido creado por usuarios: comentarios, posts de foro, reseñas.

¿Por qué importan? Porque dan al motor información mucho más granular sobre la naturaleza del vínculo. Uno pagado declarado como tal no incurre en penalización. Uno pagado encubierto como editorial, sí. La diferencia es enorme.

Cómo Google interpreta la posición del enlace en la página

Aquí entra una variable que casi nadie menciona. Y debería, porque mueve la aguja más que media docena de las clasificaciones que circulan.

El motor no trata por igual un vínculo en el cuerpo principal del artículo que uno en el footer, la sidebar o el header. Los sistemas de análisis de plantilla (template detection) llevan más de una década en producción. Cuando una misma referencia aparece en miles de páginas del mismo dominio, en la misma posición visual, el motor la identifica como elemento de plantilla y le aplica un peso muy reducido.

¿Significa que los vínculos de footer no sirven? No exactamente. Significa que valen mucho menos de lo que valdrían si estuvieran en el cuerpo editorial de una sola página relevante. Lo aprendimos por las malas en 2018: conseguimos para un cliente un acuerdo de footer en un portal de noticias regional. Trescientas páginas, una mención editorial nuestra en cada una. Resultado en seis meses: cero impacto medible. (Spoiler: el caso nos enseñó a no volver a comprar visibilidad en bloque sin contexto editorial real.)

La regla práctica: cuanto más arriba en el cuerpo principal del contenido, más cerca de la primera mitad del artículo, rodeado de texto temáticamente coherente, mayor el peso. Lo demás es decoración.

El origen del enlace: la variable que más pesa de todas

Y llegamos al núcleo. Si tuviéramos que reducir todo este análisis a una sola variable, sería esta: de qué página viene el vínculo. No el tipo, no el atributo, no la posición. El origen.

El motor evalúa el dominio emisor por una combinación de señales que llevan años refinándose: autoridad acumulada, perfil temático, calidad de los vínculos que ese dominio recibe a su vez, comportamiento de usuario, historial de penalizaciones. Cuando un dominio con esas características aprueba enlazarte, el peso de esa señal multiplica el de cualquier otra variable.

Pongámoslo en perspectiva. Imagina dos referencias hacia tu web. La primera viene de un blog personal recién creado, con cero autoridad, en una entrada de mil palabras dedicada exactamente a tu temática, sin atributo rel restrictivo. La segunda viene del New York Times, con rel="nofollow" aplicado, en una mención de paso dentro de un artículo más amplio. ¿Cuál vale más? La segunda, por mucho. Y no es discutible.

Esta es la razón por la que en nuestro servicio de link building dedicamos el 70% del tiempo a identificar dominios objetivo antes de tocar un solo email de outreach. Buscar el sitio correcto es el trabajo. Conseguir la mención, una vez identificado el objetivo, es la parte fácil.

Dentro de la variable «origen» hay subvariables. La coherencia temática del dominio emisor con el receptor. La densidad de salidas que ya tiene esa página (más enlaces salientes = menos peso por cada uno, dividiendo el valor disponible). El historial del dominio en cuanto a vender visibilidad de forma masiva. La proximidad geográfica si el negocio es local. Todo eso modula la señal.

Y aquí viene lo que pocos dicen: una mención editorial en un medio de autoridad media pero con foco temático absoluto sobre tu nicho, vale más que diez referencias de medios generalistas grandes sin contexto temático. Lo hemos comprobado en clientes de sectores muy verticales (legal, sanitario, técnico) donde un solo link bien colocado superó campañas enteras de outreach genérico.

Dashboard de análisis del perfil de enlaces entrantes de un dominio

Reconstruyendo la clasificación útil: solo cuatro categorías reales

Vamos a tirar a la basura las quince taxonomías y nos quedamos con esto. Las cuatro categorías que sí tienen sentido operativo:

  1. Editoriales contextuales: vínculos colocados dentro del cuerpo principal de un artículo, sin atributo restrictivo, en un dominio con autoridad y coherencia temática real. Son los que mueven la aguja.
  2. Editoriales restringidos: mismas características que los anteriores, pero con nofollow, sponsored o ugc. Aportan diversidad al perfil y, en sitios de alta autoridad, transmiten señales indirectas (tráfico de referencia, menciones de marca, contexto).
  3. Estructurales: referencias de footer, sidebar, header, navegación. Bajo peso individual, pero útiles para señales de marca y para casos locales o de sector específico cuando se hacen con cabeza.
  4. Tóxicos: los que generan más daño que beneficio. Granjas, redes privadas mal montadas, sitios con historial de spam, comentarios masivos. La pregunta no es si construirlos, sino cómo evitarlos y, llegado el caso, repudiarlos.

Esta clasificación tiene una virtud que las de quince categorías no tienen: te dice qué hacer con cada uno. Las otras solo describen. Esta opera.

¿Significa que las distinciones más finas no existen? Existen, pero son irrelevantes para la práctica. Una mención desde un comentario de blog moderado por humanos en un medio especializado entra en la categoría 2, sea «de comentario» o no. Lo que importa es el comportamiento, no la etiqueta descriptiva.

Hay un punto que conviene matizar. La frontera entre categorías no siempre es nítida. Una referencia puede tener atributos editoriales perfectos pero estar en un dominio que ha empezado a deteriorarse. Y por eso conviene auditar el perfil cada seis meses, no asumir que lo que era bueno en 2022 sigue siéndolo hoy.

Cómo aplicar este mapa a tu propio perfil de enlaces

Bien. Tienes el marco. Ahora qué.

El primer paso es exportar tu perfil completo de vínculos entrantes desde la herramienta que uses (Ahrefs, Semrush, Majestic, Search Console). Cualquiera vale, aunque cada una mostrará cifras ligeramente distintas. Lo que buscas no es la cifra exacta, sino la distribución entre las cuatro categorías.

Segundo paso, y aquí es donde casi todo el mundo se equivoca: no clasifiques tú mismo a mano. Es trabajo de varios días y el cerebro humano introduce sesgos. Usa criterios objetivos: dominio emisor con DR superior a X, posición verificable, atributo rel detectado, contexto temático presente o ausente. Construye una hoja de cálculo con esas columnas y deja que los datos hablen.

Cuando hicimos este ejercicio con un cliente del sector legal el año pasado, descubrimos algo incómodo: el 62% de su perfil estaba en la categoría estructural (sidebar de directorios sectoriales antiguos), el 8% era editorial contextual, y un 4% directamente tóxico. La conversación que tuvimos con él después fue dura, pero clara: lo que parecía un perfil sólido en bruto era, en realidad, una casa construida sobre arena. Reconstruir desde ahí llevó nueve meses.

Total, que la lección que nos llevamos, y que queremos dejarte, es esta: deja de coleccionar etiquetas y empieza a auditar variables. Una vez tienes los cuatro tipos identificados en tu perfil, las decisiones se vuelven mucho más sencillas. Qué buscar, qué evitar, qué repudiar, dónde invertir el presupuesto. El humo se disipa cuando dejas de mirar la lista decorativa y empiezas a mirar el mecanismo.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipos de backlinks existen realmente?

Si nos atenemos a lo que el motor evalúa, solo cuatro categorías operativas: editoriales contextuales, editoriales restringidos (con nofollow/sponsored/ugc), estructurales (footer, sidebar) y tóxicos. Las listas de quince categorías que circulan por la web son etiquetas descriptivas sin valor algorítmico.

¿Cuáles son los backlinks más importantes para SEO?

Los editoriales contextuales en dominios con autoridad real y coherencia temática absoluta sobre tu nicho. El origen del vínculo (qué dominio te enlaza y desde qué tipo de contenido) pesa más que el atributo, la posición o cualquier otra variable que verás clasificada en otras guías.

¿Qué diferencia hay entre un backlink dofollow y nofollow?

«Dofollow» no es un atributo real: es la denominación coloquial para enlaces sin restricción en el rel, que el motor procesa como recomendación editorial completa y transmite autoridad. «Nofollow» sí es un atributo (introducido en 2005) que, desde 2019, Google trata como una pista interpretable, no como una directiva estricta.

¿Los backlinks nofollow sirven para algo?

Sí, por tres motivos. Aportan diversidad al perfil (un dominio con 100% de enlaces sin restricción es sospechoso), transmiten tráfico de referencia real, y desde 2019 Google se reserva el derecho de tenerlos en cuenta si le parecen relevantes. Una mención nofollow desde un medio de autoridad puede valer más que diez vínculos sin restricción desde sitios irrelevantes.

Laura Fernández

Escrito por Laura Fernández